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Jodidos pero contentos

Publicado: 2011-11-08

¿Qué tan felices somos? ¿Cómo se mide la felicidad en el mundo hoy? ¿Cuáles son los países más felices? Un reciente estudio de la Universidad de Leicester (ULe) señala que los países desarrollados: Dinamarca, Suiza y Austria, son los más felices. En contraste, un estudio de la la fundación para la nueva economía (NEF), señala que son los países en vías de desarrollo: Colombia, Dominica y Panamá, los más felices.

¿Por qué resultados tan distintos?

Porque estos estudios utilizan diferentes fórmulas para sus evaluaciones. Ambos incorporan factores subjetivos- como la sensación de bienestar- y factores materiales- como el dinero. Pero varían en el énfasis que le ponen a cada factor. La ULe, por ejemplo, se ha caracterizado por resaltar aspectos económicos como el PBI, produciendo resultados de felicidad asociados con la riqueza. De allí que los más felices resulten ser países desarrollados.

Entonces, ¿cómo hacer para que los  criterios de medición de felicidad no sean así de arbitrarios?, ¿cómo saber si es más feliz el ciudadano del primer mundo o el que está en desarrollo?

La Universidad Católica (PUCP), junto con la universidad de Bath (Reino Unido) y la universidad EAFIT (Colombia) ha realizado investigaciones con indicadores y ponderaciones de felicidad propios de cada cultura.

Encontramos que formar una familia y tener un buen lugar para vivir son las fuentes de felicidad comunes en diferentes culturas, desde comunidades rurales en Etiopía, pasando por comunidades andinas, hasta la clase alta latinoamericana. Los estudios mundiales previos no los habían considerado, tan solo sub-indicadores que no describían el cuadro completo. Por ejemplo, ni la riqueza, ni la educación, ni la salud garantiza una familia funcional. Paradójicamente, en comunidades amazónicas y andinas aisladas hemos encontrado una calidad de vida familiar muy alta, sin escolaridad formal y al margen de la economía de mercado.

Adicionalmente, comparamos los estudios de felicidad de la ULe, con tasas de suicidio o depresión, sobre la premisa de que la gente feliz no se suicida. Utilizamos los datos de la Organización Mundial de la Salud sobre suicidios en el mundo y encontramos que el 47% de los países que salieron como los más felices del estudio de la ULe, como Dinamarca y Holanda, están en la lista de los países de "alto índice de suicidio" y el 24% de los países más felices del mismo estudio, como Austria y Suiza, está en la lista de los países de "muy alto índice de suicidio".

El otro estudio, el de NEF, que encuentra que América Latina y el Caribe (ALC) es la región más feliz del planeta, concluye que los países del autodenominado "Primer Mundo" están entre los más infelices; estos resultados son más coherentes con nuestros hallazgos.

En América Latina y el Caribe (ALC) se observa mayor calidad en las relaciones familiares y vecinales. Adicionalmente, en un estudio sobre bienestar y valores encontramos que en ALC predomina el valor del colectivismo (apoyo, compartir, organización comunal para el progreso individual y grupal), en contraste con la autonomía y el individualismo de los países industrializados.

¿Cuál puede ser la explicación fisiológica que sustenta la felicidad más extendida en países en desarrollo que en países del primer mundo que lo tienen todo?

Cuando una persona está en una situación de estrés segrega oxitocina, neurotransmisor que motiva la búsqueda de relaciones; cuando encuentra apoyo positivo, se generan opiáceos naturales que producen placer, calman y regulan el estrés; en contraste, si no busca o no encuentra apoyo, se aumenta el cortisol, glucocorticoide del estrés que lleva al afecto negativo y puede rápidamente deteriorar la salud. Este mecanismo se da en todos los seres humanos y puede explicar los altos índices de depresión en el mundo “desarrollado” y por qué aquí vivimos como se dice coloquialmente: “jodidos pero contentos”.

Esto ilustra cómo los estudios psicosociales junto con la biología molecular conductual están esclareciendo la felicidad humana con evidencia menos arbitraria. A su vez, fundamentan con más claridad por qué debemos de reforzar sin complejos nuestros valores y ser críticos con modelos que nos imponen un sueño de desarrollismo que, aunque contagioso, se convierte en una pesadilla en materia de bienestar y felicidad.


Escrito por


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Jorge Yamamoto

Un colaborador de lujo de Sophimania.pe